Dios ganó el juicio contra pasteleros que se negaron al “pastel gay”

Después de más de cuatro años de batalla legal, pasteleros de Irlanda del Norte tuvieron una victoria histórica en el caso del ”pastel gay” y están animando a otros cristianos a confiar en Dios porque de él es la Victoria.

La Corte Suprema del Reino Unido decidió que la confitería Ashers Baking, en Belfast, no discriminó por orientación sexual, creencia religiosa o opinión política, cuando se negó a decorar un pastel con el mensaje de “Apoyo el matrimonio gay”.

Los jueces dictaminaron por decisión unánime, que los pasteleros cristianos se opusieron al mensaje y no a la persona que encargó el pastel con tema de la Villa Sésamo.

“Yo diría a otros cristianos para no tener miedo, para posicionarse en la Palabra de Dios, porque Él es fiel y te ayudará a superar el problema”, dijo el dueño Daniel McArthur y su esposa Amy.

McArthur comentó que recibió algunos consejos de algunos cristianos diciendo que ni intente luchar contra las sentencias judiciales en los tribunales de Irlanda del Norte. “La gente pregunta: ‘¿Vale la pena pasar por todo eso?’ Y yo les respondo: ‘Claramente sí’.

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El dueño de la pastelería también declaró que cree que la decisión judicial es de gran aliento para otros cristianos que buscan tener libertad de expresión en casos semejantes. “Este juicio tiene mucho peso porque garantiza la libertad de expresión para los cristianos en todo el Reino Unido”, afirmó.

Juicio y respuesta de Dios

La acción fue contra la confitería por el activista LGBT Gareth Lee, que inicialmente ganó el caso en el tribunal de comarca y luego en el Tribunal de Apelación de Irlanda del Norte.

Lee, quien es miembro de la “QueerSpace”, ordenó un pastel en el 2014 con los personajes de Barrio Sésamo, Bert y Ernie, para una ceremonia privada apoyando el Día Internacional contra la Homofobia.

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En primera medida su pedido fue aceptado, pero dos días después la empresa se comunicó para decirle que no podría realizar el pastel a causa del “Apoyo al matrimonio gay”.

En el caso original, la jueza Isobel Brownlie determinó que las creencias religiosas no podían dictar el rechazo y ordenó que la empresa pagara una indemnización de £ 500.

Ante la decisión unánime y final de la Corte Suprema, McArthur acredita a Dios el resultado del proceso. “Todo esto comenzó hace cuatro años y ahora estamos aquí, al final, sólo por la bondad y la gracia de Dios y damos toda la gloria a Él”.

Fuente Guíame

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