Pastor alerta a los cristianos a predicar sobre el infierno

Mez McConnell fue un habitante de la calle, y hoy entiende y comparte que además de comida y ropa, los misioneros deben priorizar el Evangelio.

El pastor Mez McConnell es bastante radical cuando se quiere evangelizar a las personas en situación de calle. Él ya fue una y sabe cómo las malas condiciones llevan a endurecer un corazón. Pero para él no sólo sirve ofrecer alimento, ropa y un evangelio que sólo habla del amor de Dios. Es necesario hablar también de la seriedad del infierno.

“Entre el tiempo en que planté iglesias en Brasil y mi trabajo ahora en Edimburgo, en uno de los conjuntos habitacionales más carentes de Escocia, recibí innumerables grupos misioneros temporales. Y al mismo tiempo que recibía con alegría la ayuda de ellos, percibió a lo largo de los años que varios de esos grupos llegaban sin ningún entendimiento acerca del mensaje del evangelio”, señala.

“El evangelio trata de buenas nuevas. De hecho, son las mejores noticias. Y es esencial que entendamos correctamente el mensaje y lo mantengamos en el lugar correcto. Entender el mensaje equivocado sería el mismo que tomar un remedio fuera de su validez: él sería incapaz de sanar”, explicó.

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La importancia del mensaje de Cristo

Mez McConnell deja claro la importancia de que el mensaje de Cristo sea transmitido fielmente. “Necesitamos tener la disposición de invertir tiempo para que el mensaje sea transmitido correcta y fielmente. El evangelio abarca todo acerca de la vida, tanto esta vida presente como la vida futura. Muchos de los jóvenes que desean servir en períodos cortos en comunidades pobres de Escocia están entusiasmados por los pobres y apasionados por la idea de ser misioneros y de romper barreras. Pero, desgraciadamente, ellos ponen el énfasis en el sitio equivocado”, agrega.

El pastor dice que poner “reconciliación racial, justicia social, o en la renovación de la cultura” delante del evangelio es un error. “El mensaje del evangelio no se resume sólo al amor de Cristo o al deseo de Dios de sacarle de las dificultades en las que usted se halla. La mayor necesidad en los conjuntos habitacionales no es el cambio social o económico”, asegura.

“El mayor problema de ellos es el hecho de que las personas están alienadas de un Dios santo porque el hedor de sus pecados ofende a Dios. Así, esas personas necesitan de un Señor y Salvador real que murió y resucitó por ellas para que pudiera quitar todo su pecado y sustituir su corazón endurecido e idólatra por un corazón de carne. Cualquier otro mensaje es incapaz de ayudar”, señaló.

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La verdadera ayuda

“Por supuesto, no estamos en contra de ayudar a las personas con sus problemas físicos diarios. Hay situaciones en que sería positivamente malo para una iglesia no ayudar a alguien con necesidades físicas. Pero es necesario priorizar el mensaje del evangelio; él viene primero. Pobreza, violencia e injusticia son problemas reales en un nivel personal y social. Pero son síntomas de la enfermedad espiritual que cargamos con nosotros”, planteó.

“Tratar los síntomas es algo bueno y noble, pero sin la cura del evangelio el paciente ciertamente morirá. Lo que de más amoroso podemos hacer por los seres humanos a nuestro alrededor es proclamarles la realidad y la seriedad del infierno, independientemente de lo que puedan pensar a nuestro respecto después de eso. Este es un acto de amor sacrificial. Sólo parte de la verdad sobre Dios no será suficiente, alerta.

Fuente Guíame

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