La Respuesta de Dios ante la Depresión

¿Puede un cristiano sentirse deprimido? ¿Es pecado la depresión? ¿Por qué esta moderna plaga emocional afecta a tantas personas, incluidos creyentes consagrados y maduros en la fe? ¿No es Cristo el mejor médico y la oración la mejor terapia?

Estas preguntas, muy frecuentes, reflejan la inquietud de bastantes creyentes. Para ellos es difícil entender cómo una persona con fe en Cristo puede atravesar tiempos de depresión, agotamiento o sequía espiritual.

Vasijas de barro

Hay un larga lista de Santos en la Biblia que han pasando por duras pruebas, con desanimos y frustraciones. Como dice Santigo 5:17; “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras…”
Y ello es así porque Dios, en su soberanía misteriosa, se vale de vasos de barro y vasijas frágiles, por cuanto «el poder de Dios se perfecciona en la debilidad… porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12:9-10).

En el antiguo testamento encontramos a Moises, un hombre de Dios que experimentó la depresión con gran intensidad hasta el punto de querer morir. Cansado de la desobediencia y las quejas constantes del pueblo, abrumado por el peso de la responsabilidad, sintiéndose muy solo y agotado, su espíritu desfallece:

Números 11:11-15 : Y dijo Moisés a Dios: ¿Por qué tratas mal a tu siervo? y ¿por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? …No puedo yo solo soportar a todo este pueblo que me es pesado en demasía. Si vas a tratarme así, yo ruego que me des muerte, si he hallado gracia a tus ojos; y que yo no vea mi desventura.

Moisés necesita liberar todo lo que hay en su corazón. expresión de pensamientos y emociones tiene un notable efecto liberador. Es como una descarga del peso que le oprime. Necesita vaciar el enojo y la frustración contenidos en su corazón. La Palabra nos revelan a un hombre cansado, decepcionado, sin fuerzas para seguir adelante.

Moisés tiene una gran necesidad de vaciar su corazón, presentarle a Dios sus cargas.

Moisés le habla a Dios desde una posición de sumisión y lealtad. No es pecado decirle a Dios cómo nos sentimos. El pecado radica más bien en la amargura de corazón acumulada tras meses o años de silencio. Silenciar nuestras cargas y dudas producirá crisis en su fe.
Otro síntoma típico de la depresión son los pensamientos distorsionados. La manera de razonar, sentir y percibir la realidad se altera a una visión pesimista y sin esperanza.Moises en cuanto a Dios, pensaba que le había abandonado e incluso que quería perjudicarle. En cuanto a sí mismo, se sentía un fracasado.

RESPUESTA DE DIOS

Dios provee una salida. Le proporciona la ayuda más asequible para que Moisés pueda salir de la depresión. El estado emocional de Moisés era muy parecido a una ciudad asediada por el enemigo. Lo más urgente es encontrar una salida que alivie este cerco.

Observemos que Dios no le da una «solución» instantánea, de manera que el problema desaparezca de forma mágica. En cambio sí se nos promete que «fiel es Dios que no permitirá que seáis probados más allá de lo que podéis soportar, sino que juntamente con la prueba dará también la salida» (1 Co. 10:13).

Dios le dio la salida precisa, le proporcionó los instrumentos adecuados para afrontar la situación: «Setenta ancianos del pueblo llevarán la carga contigo y no la llevarás tú solo». Dios provee la salida adecuada en el momento adecuado.

Pablo Martínez Vila

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